Gastar es un acto ineludible tanto en tu día a día como en el de tu actividad empresarial. Es inevitable, entonces, que con cada gasto pienses en cómo van mermando tus cuentas… Y es por eso mismo por lo que un concepto como el cashback resulta tan interesante en el entorno de los negocios. Al fin y al cabo, ¿quién puede decir que no al caramelito de recibir una cierta cantidad de dinero de vuelta con cada compra que realices con tu tarjeta de crédito o débito para empresas?
¿Qué es el cashback y cómo funciona?

- El cashback devuelve automáticamente un porcentaje de tus compras sin que tengas que hacer nada.
- Existen varios tipos de cashback que se adaptan a diferentes patrones de gasto empresarial.
- Sus principales ventajas son la automatización total, la compatibilidad con cualquier gasto y la mejora del flujo de caja empresarial.
- Tiene limitaciones: porcentajes bajos, límites máximos y tiempos de espera en la devolución.
¿Qué es cashback?
El cashback es un programa de recompensas que devuelve un porcentaje del dinero gastado en compras realizadas con tarjeta de crédito o débito, directo a la cuenta del usuario.
El cashback es, por lo tanto, un mecanismo de incentivación que las entidades financieras utilizan para recompensar la actividad de gasto de sus clientes. Es una devolución económica que se aplica de forma totalmente automática a todos esos gastos inevitables ya mencionados, lo que hace que cada compra se convierta en una oportunidad de recuperar parte del dinero invertido.
Ejemplos en el día a día empresarial
Hasta aquí, la cosa está bien clara: el cashback es altamente beneficioso para todo negocio. Pero a lo mejor te estás preguntando cómo se materializa este concepto en el día a día empresarial. A continuación tienes algunos ejemplos que te ayudarán a aclarar esta duda:
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Gastos operativos recurrentes. Cada vez que tu equipo compra material de oficina, tóner, mobiliario o herramientas de trabajo mediante la tarjeta de empresa, estás acumulando cashback sin hacer nada diferente a lo que ya hacías.
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Servicios y suscripciones. Software, herramientas de diseño, plataformas de comunicación, herramientas de contabilidad... Los gastos mensuales en servicios digitales son ideales para obtener cashback con ellos, ya que son predecibles y continuos.
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Viajes de negocio. Reservas de hotel, vuelos, alquiler de coches o transporte. Cada desplazamiento que tu equipo realiza por trabajo es una oportunidad de recuperar dinero.
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Gastos con proveedores. Si tu proveedor acepta tarjeta de crédito, cada pago es una ocasión de generar cashback mientras pagas lo que ya tenías planeado pagar.
- Combustible y transporte. Cargas de gasolina, mantenimiento de vehículos corporativos, parkings, peajes… Aquí tienes una listita de pequeños gastos que suman y que generan cashback constante.
Diferencias entre cashback, reembolsos y descuentos
¿Es el cashback exactamente lo mismo que un reembolso? ¿Y que un descuento? Aclara todas tus dudas con la siguiente tabla:
| Concepto | Definición | Cómo funciona | Ventaja principial |
|---|---|---|---|
|
Cashback |
Devolución automática de un porcentaje del dinero gastado en una compra. |
Realizas la compra con tu tarjeta y cierto porcentaje vuelve a tu cuenta de forma automática después de la transacción. |
Es completamente automático y no requiere ninguna acción por tu parte. |
|
Reembolso |
Devolución del dinero después de cumplir ciertos requisitos o condiciones. |
Realizas la compra, conservas el recibo y solicitas manualmente la devolución al proveedor o a la entidad financiera. |
Puede ofrecerte porcentajes más altos que el cashback, pero requiere gestión activa. |
|
Descuento |
Reducción del precio de compra aplicada antes o en el momento de la transacción. |
Se resta directamente del precio final que pagas, bien en el punto de venta o durante el proceso de checkout. |
Ves el ahorro inmediatamente reflejado en el precio que pagas. |
¿Qué tipos de cashback existen?
Antes de seguir ahondando en este concepto, debes saber que no existe un único tipo de cashback, sino que hay diferentes variantes dependiendo de múltiples factores: dónde lo contrates, cuáles son tus patrones de gasto… Aquí tienes los tipos de cashback más habituales:
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Cashback de tarjeta de crédito o débito. Es el más común. Tu banco o entidad financiera te devuelve un porcentaje (generalmente entre el 0.5 % y el 3 %) de cada compra que realices con la tarjeta. Es automático y se acumula en tu cuenta.
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Cashback categorizado. Algunos servicios financieros ofrecen porcentajes distintos según la categoría de gasto. Se puede dar el caso, por ejemplo, de que te devuelvan un 2 % en combustible, un 1 % en restaurantes y un 0.5% en otras compras. Es ideal si tienes patrones de gasto claros y repetitivos.
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Cashback de plataformas de pago. Apps como PayPal, Bizum u otras pasarelas de pago online ofrecen cashback sobre las transacciones realizadas a través de ellas. Es perfecto si tu empresa realiza muchos pagos digitales.
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Cashback de comerciantes específicos. Algunos comercios o cadenas tienen programas de cashback propios para clientes frecuentes. Es una forma de fidelización que te beneficia si trabajas regularmente con esos proveedores.
- Cashback acumulable o por programa de puntos. En lugar de devoluciones directas en dinero, algunos programas te dan puntos que luego puedes canjear por dinero, descuentos o productos.
Ventajas y límites del cashback
¿Te interesa entonces incorporar el cashback al día a día de tu empresa? Esta lista de beneficios así lo certifica:
- Recuperas dinero de forma completamente automática sin hacer nada adicional.
- No tienes límite de compras: cuanto más gastes, más cashback acumulas.
- Es compatible con cualquier tipo de gasto empresarial que realices con tarjeta.
- No necesitas cumplir condiciones especiales ni conservar recibos.
- Mejora tu flujo de caja al devolverte dinero regularmente.
- Es una fuente de ingresos predecible si tienes gastos constantes.
- No afecta negativamente tu experiencia de compra ni el proceso de pago.
Ahora bien, también debes tener en cuenta que el cashback viene de serie con todo un conjunto de limitaciones:
- Los porcentajes suelen ser bajos (raramente superan el 3 %).
- Algunos bancos establecen límites máximos de cashback mensual o anual.
- No todos los comercios aceptan tarjeta o participan en programas de cashback.
- Las condiciones pueden cambiar sin previo aviso por parte de la entidad financiera.
- Requiere tener una tarjeta activa y realizar compras de forma regular.
- Algunos tipos de gastos (impuestos, servicios públicos) no suelen generar cashback.
- El dinero devuelto puede tardar días o semanas en llegar a tu cuenta.
¿Cómo funciona el cashback?
El proceso del cashback parece sencillo: tú haces una compra, tu servicio financiero te devuelve un porcentaje. Sin complicaciones. Pero en verdad es un proceso algo más complejo, así que merece la pena ver los pasas uno a uno.
Paso 1: Realizas la compra con tu tarjeta
Cuando pagas una compra con tu tarjeta de empresa vinculada a un programa de cashback, la transacción se procesa como si fuera una compra normal y corriente. No tienes que hacer nada especial ni indicar que quieres cashback. Simplemente, paga como lo harías habitualmente.
Paso 2: La transacción se registra en el sistema
Una vez realizada la compra, la plataforma de pago registra la transacción en su sistema. Es en este punto donde se identifica que eres un cliente con derecho a cashback y que la compra es elegible para el programa.
Paso 3: Se calcula automáticamente el porcentaje de cashback
El sistema aplica automáticamente el porcentaje de cashback que corresponda según tu tarjeta o programa (ya sea el 0.5 %, 1 %, 2 %, etc.). Este cálculo es instantáneo y no requiere intervención por tu parte.
Paso 4: El dinero vuelve a tu cuenta
Una vez calculado, el cashback se acumula en tu cuenta. Dependiendo de tu servicio financiero, este dinero puede llegar en cuestión de horas o días. Es entonces cuando ves el dinero reflejado en tu saldo disponible, listo para usar como desees.
Consejos para sacar el máximo partido al cashback
Lo más probable será que hayas llegado hasta este punto del artículo con la idea en firme de sacar provecho del cashback. Aun así, para obtener el máximo rédito posible de este tipo de servicio financiero, nunca está de más seguir la siguiente lista de consejos:
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Usa la tarjeta para todos tus gastos empresariales. Cuantas más compras realices con ella, más cashback acumularás. No dejes dinero sobre la mesa pagando en efectivo o con otros métodos.
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Identifica qué categorías te ofrecen mayor porcentaje. Si tu programa tiene cashback categorizado, enfoca tus gastos en las categorías con mejores porcentajes (combustible, servicios digitales, etc.).
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Agrupa tus compras en momentos estratégicos. Algunos programas ofrecen cashback extra en períodos específicos. Planifica tus gastos para aprovechar estas promociones.
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Revisa las condiciones de tu programa regularmente. Los bancos pueden cambiar porcentajes, límites o exclusiones sin aviso. Mantente atento para no perder oportunidades.
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Combina cashback con otros beneficios. Algunos programas incluyen seguros, protección de compras o puntos adicionales. Aprovecha el paquete completo.
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Negocia con tus proveedores habituales. Si gastas mucho con un proveedor, pregunta si acepta tarjeta y si ofrece programas de cashback propios además del de tu banco.
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Registra tus gastos correctamente. Aunque el cashback es automático, es recomendable llevar un control para saber exactamente cuánto estás recuperando cada mes.
- No hagas compras innecesarias por cashback. La tentación es real, pero el cashback nunca debería motivarte a gastar más de lo necesario. Gasta lo que ibas a gastar de todas formas.

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