September 25, 2020 by Qonto

Cómo funciona una tarjeta virtual

El auge de las compras por internet ha contribuido al surgimiento de nuevas formas de pago. Una de las mejores alternativas son las tarjetas virtuales.

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¿Necesitas tarjetas business para tu empresa ? En este artículo, hallarás la respuesta a esta y otras preguntas: ¿Cómo hacer una tarjeta virtual? ¿Cómo funcionan? ¿Puedo conseguir una tarjeta virtual gratis?

¿Qué es una tarjeta bancaria virtual?

Empecemos respondiendo a la gran pregunta... ¿Qué son las tarjetas virtuales? A diferencia de una tarjeta de crédito y débito convencional, la tarjeta de crédito virtual (o de débito) no está asociada a un formato tangible. Se ha diseñado exclusivamente para comprar por internet. Podrás olvidarte de cajeros y de llevar siempre contigo todas tus tarjetas.

Por su naturaleza, podemos hablar de dos clases de tarjetas bancarias virtuales: las de crédito o débito, por un lado, (no disponibles como tal en la banca tradicional española) y las de prepago, por otro. Ambas poseen 16 dígitos, un código de verificación y una fecha de vencimiento.

Ahora bien, ¿en qué se diferencian? Las tarjetas virtuales no prepago suelen venir con un saldo previamente autorizado y cuentan con un plazo para realizar el pago correspondiente. Por su parte, todas las tarjetas virtuales prepago, como su nombre lo indica, requieren ser recargadas previamente por el usuario antes de usarse, con límites que oscilan alrededor de los 600 €. Con Qonto es diferente. Sigue leyendo para descubrir por qué.

¿Cómo tener una tarjeta virtual?

Las tarjetas de crédito virtuales no estaban disponibles hasta hace poco en las cuentas corrientes de más habituales en nuestro país. La única opción existente en España era la modalidad de prepago. Esta clase de tarjetas son emitidas, principalmente, por los bancos tradicionales y por las fintechs

Ahora bien, las grandes cadenas comerciales han incursionado en el ámbito de las tarjetas virtuales prepago. En el fondo, se trata de tarjetas bancarias, ya que estos gigantes minoristas las expiden en colaboración con un banco.

En Qonto, el neobanco para pymes y autónomos, ponemos a disposición de los empresarios tarjetas virtuales de débito exactamente iguales que las físicas, sin necesidad de hacer recargos. Funcionan como una extensión de la cuenta Qonto, por lo que el administrador de la cuenta podrá fijar los límites de saldo que crea necesarios para cada una y el titular de la tarjeta podrá configurar libremente el código PIN y gestionar sus transacciones. También pueden solicitarse al instante, rellenando los datos de su titular, y eliminarse cuando ya no se necesiten.

¿Cómo se hace una tarjeta virtual?

Para crear una tarjeta virtual, tienes que darte de alta desde la aplicación web o móvil de un banco, neobanco o distribuidor. Una vez que recibas la autorización, tendrás acceso a un software conocido como generador de tarjetas. Para crearla, deberás indicar el saldo y la fecha límite de validez, y especificar si se usará como un medio de pago único o recurrente. Tras hacer clic en el botón correspondiente, aparecerán los identificadores necesarios para poder comprar en línea como lo harías con cualquier tarjeta física.

Con las tarjetas virtuales, los beneficios son muchos. Sin embargo, en muchos casos, las físicas tienen como ventaja su validez como forma de pago presencial en las tiendas físicas que corresponda. Además, hay que tener en cuenta que con las tarjetas virtuales no se podrá retirar efectivo en cajeros.

Cómo funciona una tarjeta virtual

Anteriormente decíamos que, como ocurre con las tarjetas de crédito y débito tradicionales, todas las virtuales (también llamadas 'cybertarjetas) están identificadas por un número y un código de acceso, el clásico código de verificación CVV. Son uno de los métodos de pago online más seguros que hay, por lo que son una muy buena alternativa al dinero físico y las tarjetas normales. 

Para crear tu tarjeta virtual, tendrás que iniciar sesión en la aplicación de la banca digital en la que tienes tus cuentas, introduciendo tus datos personales. A continuación, hay que configurarla de acuerdo con tus necesidades de compra. Finalmente, deberás depositar personalmente el saldo que quieras acreditar a la tarjeta por medio de una transferencia electrónica o un depósito directo en el banco o en algún establecimiento autorizado (si es de prepago). No podrás realizar una compra por un valor más alto al límite establecido. 

Otra similitud de una tarjeta virtual con respecto a la convencional es que también tiene una fecha de vencimiento. Las tarjetas físicas suelen tener un periodo de validez mucho más amplio.

Las ventajas de la tarjeta bancaria virtual

Ahora, hablemos de los principales beneficios de recurrir a las cybertarjetas para realizar compras online

Disfrutarás de mayor seguridad y privacidad

La posibilidad de ser víctimas de un ciberdelito puede disuadir a algunos usuarios no informados de comprar por internet. Afortunadamente, los productos financieros virtuales han contribuido a infundir confianza en los compradores. ¿Cómo lo han logrado?

Pues bien, recordemos que se trata de instrumentos con un crédito limitado, lo que reduce al mínimo el riesgo de ser víctima de fraude, atentado contra tu privacidad o difusión de tu información personal.

Si quieres blindar aún más seguridad a tus transacciones y datos en la red, puedes generar una tarjeta de pago única cada que vayas a comprar. Como esta podrá eliminarse una vez que hayas completado la operación, no tendrás que preocuparte de que un tercero pueda hacer un mal uso de la misma.

Y, al igual que las operaciones realizadas con las tarjetas físicas, tienes la oportunidad de consultar todos los movimientos realizados con las versiones virtuales desde la aplicación de la entidad emisora, así como proceder al bloqueo de la tarjeta en caso de detectar actividad inusual.

Te sentirás más tranquilo

Una tarjeta virtual reduce el estrés que generan las tarjetas físicas. ¿Por qué decimos esto? Pues bien, cuando utilizas una tarjeta de crédito o de débito para pagar en un restaurante, hotel, tienda o cualquier otro establecimiento comercial, existen ciertas desventajas, como el riesgo de que se registren los datos de tu tarjeta y ser así víctima de un cargo fraudulento o de que se te cobre de manera inadvertida un servicio que no necesitas.

Lo anterior te obliga a verificar siempre los movimientos que realices. Aunque puedes interponer una reclamación por un cargo no reconocido, se trata de un proceso que toma tiempo y siempre existe la posibilidad de recibir una respuesta negativa por parte de la entidad.

Como hemos visto, las tarjetas virtuales son uno de los medios más seguros para adquirir productos y pagar servicios a través de internet y, en algunos casos, a través de la aplicación de banca electrónica, en tiendas físicas de confianza. Las compras en línea pueden llegar a dar una certeza que no se consigue al hacerlo de forma presencial. En todo momento, sabrás exactamente cuánto vas a pagar y podrás analizar al detalle la información de tu compra antes de proceder a su confirmación.

Un claro ejemplo de las ventajas antes mencionadas son los sitios de los supermercados y de los restaurantes con entrega a domicilio, que te permiten hacer pedidos por internet.

Contraerás menos obligaciones

Otra de las desventajas de la tarjeta física es la cuota anual que se suele cobrar por su uso. Es verdad que muchas entidades te dan la oportunidad de exentar de tales cargos, pero deberás tener en cuenta cierta información y asumir algunos compromisos; como domiciliar servicios, adquirir un seguro con la institución en cuestión, mantener un saldo mínimo en la cuenta, etc.

En contraste, es posible encontrar tarjetas virtuales gratis en concepto de contratación, mantenimiento y renovación, y sin coste de recarga. Y aunque es verdad que muchas entidades emisoras ponen también condiciones para mantener este servicio gratuito, estas suelen ser fáciles de cumplir. Por ejemplo, en el caso de Qonto, al pagar una suscripción mensual sabrás exactamente los servicios que incluye tu cuenta, sin tener que pensar en requisitos o condicionantes.

Las empresas de la banca móvil figuran entre las mejores opciones a tu alcance si necesitas una tarjeta virtual. Además de los beneficios antes mencionados, crear una cuenta con ellas (paso indispensable para crear cybertarjetas) es fácil y rápido, introduciendo algunos datos básicos en su aplicación. Lo podrás hacer todo desde la web y, por si fuera poco, algunas te permiten no pagar las comisiones mensuales y anuales por gestión de cuenta. Además, algunas cuentan con los mismos seguros que sus tarjetas físicas equivalentes.

Es un método ideal para empresas

Por último, cabe destacar que un número creciente de empresarios está recurriendo a las alternativas virtuales para que sus trabajadores puedan realizar compras específicas en la web. Esto es porque lo consideran una mejora alternativa a la complejidad que conlleva abrir una cuenta de negocios con varios titulares y solicitar la emisión de varias tarjetas físicas. 

Gracias a la posibilidad de asignarles un saldo o límite específico y una fecha de caducidad, la tarjeta virtual, de prepago o no, te permite limitar los gastos del personal de tu negocio. Y las herramientas de administración de muchas aplicaciones de la banca digital te confieren la capacidad de controlar minuciosamente la forma en la que se utilizan los fondos de la empresa.

¿Conoces Qonto?

Qonto es el único servicio bancario dedicado exclusivamente a pymes y autónomos. Ofrece una cuenta negocio con una app we y móvil rápida, completa e intuitiva. Además, puede llegar a incluir más de 10 tarjetas en una misma cuenta.

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